sábado, 9 de junio de 2012

Yo siempre quise tener un cerdito

De pequeña, de muy pequeña, en esa fase intermedia situada entre aprender a leer y aprender a dividir, cuando la diferencia entre lo que sale en la tele y la realidad no está muy clara, yo quería tener un cerdito.

¿Por qué?

Pues porque eran pequeños, rosas, tenían una nariz muy graciosa y una colita en espiral.

Tenían todo lo que una niña cursi de 7 años puede querer en la vida.

Hasta que fui a una granja y vi cómo eran los cerdos que no salen en los dibujos animados. Los reales. Esos bichos que si tienen hambre pueden comerse una lata, una botella de cristal o el brazo del granjero que les da de comer.

Y no son rosas, más bien marrones. No son pequeños, son gigantescos. Su cola es más lisa que en espiral... y emiten unos gruñidos que ni un Chewbacca hembra pariendo quintillizos.

Pero el amigurumi está para convertir en peluche adorable absolutamente cualquier cosa, también los cerdos. Y por fin tengo en casa el cerdito que siempre quise:

Como en el caso del extraterrestre naranja, el patrón de este cerdito lo saqué de Free Amigurumi Patterns. Y sí, está en inglés, pero es muy sencillo. Si ya se sabe los pasos básicos del amigurumi (la cadeneta, el punto bajo, aumentar y disminuir) se puede leer el patrón sin tener ni papa de inglés, simplemente con los números.

Si queréis uno, ya sabéis, en la columna de la derecha tenéis los datos de contacto.